
Al otro lado del muro de mi pasillo se escuchan gemidos, jadeos insultantemente obscenos, lujuriosos, pequeños grititos de una mujer que pudiendo parecer que padece, goza. Desconozco el aspecto que tiene, solo se que vive al otro lado del tabique del pasillo, que practica el fornicio sin vergüenza, con descaro. Alguna vez he observado quien entraba o salía de ese portal para intentar asociar esos amancebamientos a la imagen de la ninfa que imagino entrada en carnes, voluptuosa, por su fogosidad.Su partener en cambio, lo dibujo con aspecto de “bakala” mudo, por él ni respira, debe andar tan concentrado que no se le oye supongo que de ahí vendra el éxito de sus apareamientos, sí digo bien apareamientos, porque fornican como animales en celo, con impudicia. Benditos ellos, tal vez encontréis envidia en mis palabras, pero no creáis...es muy excitante.